Thought Control in Economics

La revolución ilusoria

El futuro con el que estábamos soñando no está basado en la realidad.

Mike Mills, Let's Be Human Beings [seamos seres humanos], 2003, Fotografía: Todd Cole

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Imagina que estás viajando cómodamente en un tren elegante. Miras a través de la ventanilla y ves que las vías terminan de forma repentina no muy lejos de donde estás… El tren se descarrilará si sigue adelante, por lo que sugieres que se pare de inmediato y que los pasajeros continúen a pie, lo que requerirá un cambio importante en la forma de viajar de todos, claro está, pero a ti te parece la única opción realista, ya que continuar despedidos hacia adelante es exponerse a consecuencias catastróficas. Pero cuando propones esta línea de acción, otros —que se han acostumbrado a viajar cómodos en el tren— dicen: «Nos gusta el tren y sostener que tenemos que bajarnos no es realista».

En los Estados Unidos de hoy estamos atrapados en una ilusión parecida, ya que se nos dice que no es «realista» rendirnos ante la idea absurda de que los sistemas en los que vivimos son los únicos posibles o aceptables, basándonos en el hecho de que a algunos les gustan y quieren que sigan así. Pero, ¿y si nuestro nivel actual de consumo en el primer mundo está acabando con la base ecológica necesaria para la vida? Se siente. Las únicas opciones «realistas» son aquellas que consideran este estilo de vida innegociable. ¿Y si la democracia real no fuera posible en una estado-nación con 300 millones de habitantes? Se siente. Las únicas opciones «realistas» son aquellas que consideran esta forma de gobierno inmutable. ¿Y si las jerarquías en las que se basan nuestras vidas producen carencias materiales extremas para los oprimidos y desgracia sorda a los privilegiados? Se siente. Las únicas opciones «realistas» son aquellas que consideran la jerarquía inevitable.

Permítanme darles una visión distinta de la realidad:

(1) Vivimos en un sistema que, visto como un todo, es insostenible —no ya a largo plazo, sino también a corto plazo—.

(2) Los sistemas insostenibles no se pueden sostener.

¿Qué tal esto como reflexión teórica profunda? Los sistemas insostenibles no se pueden sostener, es algo difícilmente discutible, por lo que lo importante es saber si vivimos o no en un sistema que es insostenible de verdad. No hay manera de probar de forma definitiva una generalización semejante, pero mira alrededor, a lo que hemos construido, y pregúntate si de verdad crees que este mundo puede seguir adelante de forma indefinida… o incluso durante más de algunas décadas. Tómate un minuto para sopesar el fin de la energía combustible barata, la falta de sustitutos viables a gran escala para esa energía y las consecuencias de quemar lo que queda de ella. Ten en cuenta los indicadores de la salud del planeta: la contaminación de las aguas subterráneas, la pérdida de la capa superficial del suelo, los niveles de toxicidad. Ten presente la desigualdad creciente en el mundo, la intensidad de la violencia y la desesperación que tantos sienten a todos los niveles de la sociedad.

Basándote en lo que sabes acerca de estas tenencias, ¿crees que este sistema es sostenible? Si dejases ir el apego que le tienes a este mundo, ¿habría alguna manera de imaginarlo como un sistema sostenible? Teniendo en cuenta todas las formas que tienes de comprender el mundo, ¿hay algo en tu campo de percepción que te indique que vamos por buen camino?

Lo importante es saber si vivimos o no en un sistema que es insostenible de verdad.

Ser totalmente realista ante todo esto es reconocer el fallo de los sistemas fundamentales y renunciar a la idea de que todo lo que tenemos que hacer es recalibrar las instituciones que estructuran nuestras vidas. El futuro de antes —cómo creíamos que las cosas funcionarían— se ha ido para siempre. El estado-nación y el capitalismo están a la base de este sistema insostenible, por lo que dan lugar a esta configuración de la alta energía/consumo en masa de las sociedades privilegiadas que nos ha endilgado lo que James Howard Kunstler llama «un modo de vida sin futuro». El futuro con el que estábamos soñando no está basado en la realidad, pues la mayor parte de la población mundial —que no viven con nuestros privilegios— no tiene más opción que afrontar esta realidad. Ya es hora de que la asumamos también nosotros.

Robert Jensen es profesor universitario de periodismo en la Universidad de Texas, en Austin. Es autor de Getting Off: Pornography and the End of Masculinity y de All My Bones Shake: Seeking a Progressive Path to the Prophetic Voice.

Traducido por Translator Brigades[email protected].