The Global Moment

Tecnoesclavos

Parece ser que cuanto más “conectados” estamos, más distantes nos volvemos.
Peter Funch

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En una ocasión, montado en un autobús abarrotado, el hombre sentado a mi lado tiró su móvil por la ventana. Cuando su teléfono sonó, en lugar de responder diligentemente la llamada, se desprendió de él con indiferencia. Me quedé flipando. Me miró, se encogió de hombros y miró para otro lado. Yo no tenía ni idea de si era suyo, si lo había robado o siquiera si sabía lo que era un teléfono móvil. Pero en un movimiento aparentemente carente de emoción, consiguió liberarse a sí mismo de algo que a mí me ha consumido por completo.

Cuando mi teléfono suena, es una incesante y furiosa vibración que demanda inmediatamente mi atención. Maldigo su llamada, pero soy incapaz de negarme. Si me encuentro en medio de una conversación, en la ducha o profundamente dormido, su timbre causa en mí un pánico y una agitación tal que me siento obligado a contestar.

“La presión por contestar a esa pulsación o timbrazo al instante tiene a los Tecnoesclavos ansiosos por recibir un mensaje, desesperados por encontrar señales más claras y/o hacer frente a la urgencia del momento como si estuvieran en algún lugar cercano a la frontera entre la vida y la muerte” escribe Gerald Celent, editor del The Trends Journal“… ¿Y todo eso para decir hola, chismorrear y quejarse o hacer negocios por teléfono?

Se supone que la tecnología debería liberarnos de los grilletes del trabajo y darnos más tiempo libre. Pero está comprobado que hace exactamente lo contrario. Una encuesta de Leger Marketing en 2005 para la revista de tecnología Computing Canada revelaba que la mayoría de las personas sienten que la tecnología ha supuesto más trabajo y menos tiempo con su familia. Tanto si se trata de teléfonos, Blackberry´s, videojuegos o email, nos hemos convertido en una cultura esclavizada por la electrónica.

Mientras las personas caen en manos de la tecnología, científicos y psicólogos empiezan a clasificar la dependencia tecnológica como un serio problema de salud, poniendo en las mismas categorías que el alcoholismo, la ludopatía y la drogodependencia. El estrés que crea produce artritis, migrañas y úlceras. Estas dependencias físicas causan aumento de peso, problemas de espalda y piel insana. Pero lo más problemático, es el profundo impacto que tiene sobre nuestro desarrollo personal. Al parecer, cuanto más “conectados” estamos, más distantes nos volvemos.

“Los seres humanos están cayendo en la trampa del ciclo de la alta tecnología que impide a sus mentes vivir el momento presente, mirar a la vida y a aquello que les rodea” escribe Celente. “Mientras la tecnología ha alterado dramáticamente el aspecto externo de la vida, no ha hecho nada demostrable por elevar el aspecto interno de la misma: valores morales, emocionales, filosóficos y espirituales”

Mientras me quedo mirando sin comprender la pantalla de mi ordenador durante horas al final, a veces me pregunto si hay algún mensaje secreto escondido en este laberinto tecnológico. Pero cuanto más me quedo mirando la pantalla, más sigo llegando a la misma respuesta: estoy atrapado.

Eric Slate

Traducido por Brigadas de Traductores ([email protected])