The straight line is godless and immoral

Anotaciones de un disidente ideológico

(No confundir con un inconformista)

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Posiblemente lo peor del occidentalismo es la avalancha de ideas presentadas, abrazadas y abandonadas. No hay jamás un momento de descanso del bombardeo con que se nos aturde desde por la mañana hasta el anochecer. Que quieras ir o no en la dirección del occidentalismo es irrelevante. Pensar fuera del mismo nos conduce a un absurdo. No hay un lenguaje dentro del occidentalismo para catalogar lo que hay fuera del mismo.

Como un imperio, es impenetrable. Todos los demás conceptos y estilos de vida se filtran a través de él, de forma que los que estamos dentro de él no tenemos esperanza alguna de ver nada más que sombras en la pared. Nuestro narcisismo nos impide una representación verdadera de ningún “otro” en nuestras mentes. Inmediatamente nos reconocemos a nosotros mismos cuando miramos las caras de los demás ahí afuera - de la misma forma que cuando observamos las lejanas estrellas, las únicas caras que se nos presentan son las nuestras propias. No hay un pensamiento que pensemos que escape de la prisión del Gran Hermano. Todos nuestros pensamientos son filtrados por nuestra visión occidental, y Estados Unidos es una foto modélica de esta prisión occidental de la mente. ¿Cómo podemos pensar fuera del único lenguaje que conocemos? Cuanto más arte veo, más claramente percibo la moda pasajera en el esquema de fundidos –tantas ideas maravillosas que apenas se examinan antes de que la interminable carrera de reuniones comience de nuevo. Ideas y artistas son devorados, digeridos y reconstituidos en el espacio de un día de trabajo. Somos todos bits de información en un gran servidor occidental. Nos procesa a todos nosotros en menos de lo que dura un latido del corazón.

Y sin embargo, hay tantas personas cansadas de sentir la mano de Occidente sobre nuestros impulsos colectivos, pero no hay vía de escape que podamos buscar. Cada grito de horror se encuentra con una mueca de desdén y un comentario jocoso, “Así que tú eres el diferente y el resto de nosotros somos el rebaño, ¿no?”

Exactamente.

Me temo que no hay ninguna otra opción que ser una oveja, y no estoy seguro de que no querer ser una oveja haga ningún bien, pero es lo que hay. ¿Cómo cambias tu uniforme de oveja cuando es todo lo que tienes? Supongo que la solución sería correr desnudo y abrazar la locura, pero eso no nos sacaría de nada.

Kami Galeana es profesora de escuela pública y está harta del control de la información.

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